¿Sentir empatía es acaso estar vivo?
Uno vuelve una y otra vez a la caverna,
pero si nos dejamos llevar por el viento
quizás encontremos un haz de luz.
Alimenta esa carne que yace en el cráneo.
Consciencia, ya no lo vas a arruinar.
El árbol ha dado frutos... finalmente.
Deseo fervientemente dejar mi huella en esta tierra.
Quizás quiera las cosas de pronto,
se me ha intentado inculcar el hecho de esperar,
pero mi sangre se paraliza
y hasta que no suceda no me deja respirar.
Silencio... en la oscuridad,
irrumpe mi grito impulsivo y desbocado.
Soy humana, era hora,
pero tengo que ser un poco más que eso.
La experimentación resultó exitosa,
y la hipótesis no puede ser refutada,
no puedo permitirlo.
Deseo que los argumentos me abracen hasta el infierno.
Que incluso mi epitafio resulte acertado.
La última voluntad, qué gracioso.
Me sonrío en recuerdos recientes.
Puedo sentir empatía,
pero el aborrecimiento que siento por otros
es tan asqueroso y alegre
que son parte de mi esencia.
Lo lamento, no espero que a cada uno le llegue lo que se merece,
lo saboreo y me encanta.
Aunque esté en mi mente.



