miércoles, 29 de agosto de 2012

Lejos...



Enterrada en una fría ciudad de caminantes grises,
añorando aquellos años donde todo era de vivas matices.
El ardor y la asfixia carbonizan aquella bomba,
la sangre se coagula y sólo queda su sombra.

Más tarde, mañana, la otra semana,
Cuán curiosa es la esperanza de esta humana.
No reconoce que su existencia es puramente banal,
y sigue tragando esmeraldas pretendiendo sanar.

¿Dónde está su lugar, dónde está su especia?
Donde los árboles son frondosos y el mar azulea.
Donde el Sol alumbra y quema de otras maneras,
Donde la Luna desgarra el cielo plagado de estrellas.

El tiempo la desvela y azarosa es su vida,
ya nada puede cambiar ni las palabras más bonitas.
El objetivo es claro, los medios son su esclavitud,
la libertad le cuesta caro y la felicidad más aún.

Anhela con cada partícula de su ser su maldita llave,
quiere creer que es merecedora y esto es razonable.
Su vida es digna de un bestiario, y su agonía irrepresentable,
¿Dejará ser tan arduo el solo hecho de levantarse?




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