
Creí que todos aquellos inviernos endurecieron la piedra de emociones. Sin embargo, acá estoy, con un ardor en el pecho, allí entre los pulmones...
Arde pero se siente frío; como un hielo quemándote desde lo profundo. Y esa helada amargura sube hasta que la siento en mi boca... Esa acidez llamada: amor.
Es un otoño en descomposición.
Las hojas no se han caído, no se han secado, no se han muerto.
Siguen hartas de vida y, proliferan y proliferan.
Mis ramas se curvan hacia la gravedad.
Y mis raíces se enredan en un laberinto de tierra.
...
Pero no hay nadie ahí. Pateando mis costillas hacia afuera.
Asfixiándome, rasguñando mi garganta.
La tinta nunca fue permanente, ni duró demasiado.
Entonces ¿qué?
¿Qué es?
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