Interesante aquel juego de tironear. ¿No?
Calcular las concentraciones de frialdad del otro, tratar de despedazarlas, evidenciar que debajo de todo aquello se esconden sentimientos de amor. ¿Quién aguanta más tiempo siendo una mierda?¿Vos o yo?
Decir "te quiero" sin sentirlo en la superficie, solamente con la única intención de desequilibrar al otro. Desestructurar y destruir toda sensación de calma, de sanación, del transcurrir del tiempo.
Porque vos imaginás mediocremente qué siento yo, y yo imagino insensatamente lo que no sentís vos.
¿Será que es esto lo que tanto nos fascina? La ruleta rusa, el que siente más, está muerto.
¿Pero quién es el susodicho? Los dos llevamos una extensa máscara y cumplimos nuestros burdos papeles a la orden del día.
Subimos un escalón y con el otro pie estamos en el peldaño de abajo, a la espera de retroceder ante cualquier muestra de afecto, nadie quiere hacerse cargo de lo que siente. Guardamos nuestros venenos en la raíz de la lengua, esperando a que el otro se ponga en el lugar de vulnerable para escupírselo.
Somos parte de un mismo demonio, soy las manos y vos los pies. El torso es la torre de mentiras con la cual convivimos, la cabeza es toda la verdad que escondemos.
El que deja correr más lágrimas, pierde...
El que sufre en silencio gana.
Nunca fue el amor lo que nos ata.
Siempre fue una lucha de egos, el trofeo del dolor, el desangrarse lentamente.
Pero esto tiene un fin, los minutos son apaciguadores.
Y temo decirte, que quien va a perder no voy a ser yo.
Te amo por ser mi musa, pero todas mis musas tuvieron su fecha de caducidad.
Mi alma es vieja y con reminiscencias. Se está apagando en contra de mi voluntad lógica y analítica.
Mis manos serán parte de otro demonio, y tus piernas también.
Pero las cenizas en el jarrón quedarán estacionadas por siempre en tu ropero.
Si te rendiste, una vez, para volver a sentir y querer pretender no hacerlo, vas a volver a caer una y otra vez. Hasta que el tiempo haya transcurrido de tal forma, que sólo te quedará el vacío y las esperanzas rotas.
Roto como todo tu ser, en busca eterna de completarte, de arreglarte. Cuando sólo mis manos tenían la destreza de encajar cada pieza con dulzura. Cuando sólo mi habilidad de esculpida podían erigir tu ser.
No fuiste digno, y todos los que buscan mi mente se encuentran en la lista de espera para esculpirse.
Comparto mi don a medias, los elijo, les regalo.
Pero vos, que fuiste parte de mi escultura, desaprovechaste el talento y decidiste que juguemos este juego nefasto.
Cegado por tu soberbia ridícula, tu incoherencia y tu falta de aptitud. Mis manos ya no van a acariciar tu inmundicia, se desvanecen en tu mente retorcida para que jamás puedas experimentar un recuerdo vívido de lo que tuviste y despojaste en contra de tu voluntad.
Mi alma geronte está cambiando de plano, está mutando y enriqueciéndose. Nuestras células se están diferenciando, cambiando nuestro fenotipo, abriéndose el vacío.
Mis tierras ya no son tu cosecha, mis arterias ya no son tu baño de vitalidad.
No me sonrías con dolor, tus mentiras las paso como el agua más pura.
Disfruto este juego, pero no soy vengativa. ¿Te creés que vos sos el realista?
Me río desde las entrañas, con dolor. Porque me conozco y sé hacia dónde se dirige el sendero.
Sé quién va a sollozar en cuclillas, sé quién va permanecer erguido observando con lástima.
No quieras rozar mi corazón con tus dedos, que son puñales. Lo encerré en una prisión hermética hace tiempo ya...
Sólo soy tu espejo, cumpliéndote tu sueño ludópata. Sabés que esto no termina bien.
Me llevo la experiencia y el regocijo de la frialdad ante tu clemencia.
Tus pedidos desesperados te ilustran como el pequeño hombrecito asustado que sos.
Te dejo un beso en la sequedad de tus labios, en la deshidratación de tus arterias coronarias y en la cumbre de tu mente desolada.


