miércoles, 27 de marzo de 2019

El divertido juego de actitudes psicopáticas.



Interesante aquel juego de tironear. ¿No?
Calcular las concentraciones de frialdad del otro, tratar de despedazarlas, evidenciar que debajo de todo aquello se esconden sentimientos de amor. ¿Quién aguanta más tiempo siendo una mierda?¿Vos o yo?
Decir "te quiero" sin sentirlo en la superficie, solamente con la única intención de desequilibrar al otro. Desestructurar  y destruir toda sensación de calma, de sanación, del transcurrir del tiempo.
Porque vos imaginás mediocremente qué siento yo, y yo imagino insensatamente lo que no sentís vos.
¿Será que es esto lo que tanto nos fascina? La ruleta rusa, el que siente más, está muerto.
¿Pero quién es el susodicho? Los dos llevamos una extensa máscara y cumplimos nuestros burdos papeles a la orden del día.
Subimos un escalón y con el otro pie estamos en el peldaño de abajo, a la espera de retroceder ante cualquier muestra de afecto, nadie quiere hacerse cargo de lo que siente. Guardamos nuestros venenos en la raíz de la lengua, esperando a que el otro se ponga en el lugar de vulnerable para escupírselo.
Somos parte de un mismo demonio, soy las manos y vos los pies. El torso es la torre de mentiras con la cual convivimos, la cabeza es toda la verdad que escondemos.
El que deja correr más lágrimas, pierde...
El que sufre en silencio gana.
Nunca fue el amor lo que nos ata.
Siempre fue una lucha de egos, el trofeo del dolor, el desangrarse lentamente.
Pero esto tiene un fin, los minutos son apaciguadores.
Y temo decirte, que quien va a perder no voy a ser yo.
Te amo por ser mi musa, pero todas mis musas tuvieron su fecha de caducidad.
Mi alma es vieja y con reminiscencias. Se está apagando en contra de mi voluntad lógica y analítica.
Mis manos serán parte de otro demonio, y tus piernas también.
Pero las cenizas en el jarrón quedarán estacionadas por siempre en tu ropero.
Si te rendiste, una vez, para volver a sentir y querer pretender no hacerlo, vas a volver a caer una y otra vez. Hasta que el tiempo haya transcurrido de tal forma, que sólo te quedará el vacío y las esperanzas rotas.
Roto como todo tu ser, en busca eterna de completarte, de arreglarte. Cuando sólo mis manos tenían la destreza de encajar cada pieza con dulzura. Cuando sólo mi habilidad de esculpida podían erigir tu ser.
No fuiste digno, y todos los que buscan mi mente se encuentran en la lista de espera para esculpirse.
Comparto mi don a medias, los elijo, les regalo.
Pero vos, que fuiste parte de mi escultura, desaprovechaste el talento y decidiste que juguemos este juego nefasto.
Cegado por tu soberbia ridícula, tu incoherencia y tu falta de aptitud. Mis manos ya no van a acariciar tu inmundicia, se desvanecen en tu mente retorcida para que jamás puedas experimentar un recuerdo vívido de lo que tuviste y despojaste en contra de tu voluntad.
Mi alma geronte está cambiando de plano, está mutando y enriqueciéndose. Nuestras células se están diferenciando, cambiando nuestro fenotipo, abriéndose el vacío.
Mis tierras ya no son tu cosecha, mis arterias ya no son tu baño de vitalidad.
No me sonrías con dolor, tus mentiras las paso como el agua más pura.
Disfruto este juego, pero no soy vengativa. ¿Te creés que vos sos el realista?
Me río desde las entrañas, con dolor. Porque me conozco y sé hacia dónde se dirige el sendero.
Sé quién va a sollozar en cuclillas, sé quién va permanecer erguido observando con lástima.
No quieras rozar mi corazón con tus dedos, que son puñales. Lo encerré en una prisión hermética hace tiempo ya...
Sólo soy tu espejo, cumpliéndote tu sueño ludópata. Sabés que esto no termina bien.
Me llevo la experiencia y el regocijo de la frialdad ante tu clemencia.
Tus pedidos desesperados te ilustran como el pequeño hombrecito asustado que sos.
Te dejo un beso en la sequedad de tus labios, en la deshidratación de tus arterias coronarias y en la cumbre de tu mente desolada.



martes, 19 de marzo de 2019

Y un día volviste...



Cuando el suplicio finalmente estaba mermando,
El lobo se asomó cabizbajo y estiró su mano.
Suplicando ayuda y clemencia,
Intentando revolucionar el dolor con violencia.

Su objetivo: tener a la oveja a su merced,
Hundirse en su espuma para no perecer.
Ahogándose en lágrimas de diablo,
se relamió silenciosamente sus labios.

No concibe la idea de no poseerla,
Desde aquella noche donde depositó sus moléculas.
No contaba con la rebeldía y la resistencia,
De que la oveja anclara su esplendor y consciencia.

Esa era la flecha que iba a condicionarla,
Por eternidades inmensurables, encarnadas.
Ella tomó las riendas, supuso un sacrificio,
Y en su corona quedó sellado e inmaculado, el suplicio.

Es por esto, el lobo seguirá latente y regodeante,
Posando sus ojos sobre su sombra, orbitante.
La oveja, tan susceptible, aún no ha de librarse,
Aún sigue prisionera de su compatible antagonista y semejante.

A veces tiene momentos de lucidez,
Pero su naturaleza carnera y carnada es.
Hasta que no se someta al vacío, él no la dejará,
Sus colmillos encastrados, su perfume destilará.

Con la última gota de sangre ella luchará,
Su intermitente invierno con su lana no abrigará.
Será cuestión de tiempo de la ponzoña y los vicios,
Que azotarán su cabeza conduciéndolo al desperdicio.

La longitud del tiempo tiene baja frecuencia,
El calvario se asienta en la inconsciencia.
En el final, la persistencia y el rigor triunfarán,
Y las heridas, y los huecos calcificarán.






sábado, 9 de marzo de 2019

El Círculo del Inconsciente.



Volví al averno. Acá estoy para mantenerlos al tanto. 
Es curiosa esa sensación que tengo del gancho que me despedaza las tripas,
cumpliendo una función de ancla, clavándome en lo más bajo que se puede caer.

Mis sueños me torturan noche tras noche, día tras día. 
Siento que me envían mensajes a través de ellos, me lastiman, me perturban.
"Nos vemos a fin de año".
¿Qué se supone que haga con eso? Recién estamos al 3er mes de este año, no sé quién voy a ser cuando los meses sigan transcurriendo. 
Todo este último tiempo estuve despedazando ilusiones y creencias,
dándome en la cara con el espejo de la realidad.
Creí tantas cosas sobre mí, y estaba en lo incorrecto.
Ni siquiera puedo decir que soy sincera conmigo misma.

Hasta en mis sueños no soy la protagonista, soy una constante burla a mí misma.
Siento que el inconsciente me está manejando la vida.
Tan así, que depende de él mis fuerzas para afrontar el día a día.
Sigo sollozando por viejos recuerdos, por dimensiones paralelas.
Estoy completamente rota y no puedo despegar de mí, la idea de que tiene que existir un héroe en esta historia.

Cada rincón del laberinto se está haciendo, cada vez más, evidente, esperado.
No hay factor sorpresa, me estoy desnudando por completo.
El problema es que esa desnudez es burda, he destapado cada misterio.
Soy solo una niña con miedos...

Sigo pensando en él. En toda esa mierda. 
En mi corazón roto, en mis ilusiones hechas añicos...
Sigo insistiendo en mi cuento de hadas que no es más que un cuento del horror.
Ya no soy más la princesa, reclusa y en la espera de su servidor.

Realmente estoy preguntándome si todo este psicoanálisis fue en vano. Porque no paro de verme tan simple y estúpida. Aunque dudo de que haya un mejor camino que este, pues estaba perdiéndome en ese torrente de delirios. 
Sigo haciéndolo de cierta forma.

A veces quisiera no tener que dormir, sólo para evitar esos sueños que me apuñalan con cizaña.
No lo estoy reprimiendo, ¡NO LO ESTOY REPRIMIENDO! 
Pero siguen, siguen y siguen. Ya creo que no van a parar hasta que no pierda la entereza y me tenga que humillar una vez más.

Claro, pareciera eso. Estuve resistiéndome a mis deseos e impulsos, porque tengo amor propio.
No me quiero ver, una vez más, enmarañada en dolor. Sin embargo, no haciéndolo, estoy igual.
Es como si quisiera rasgarme el poco amor que tengo, envenenar todo sentimiento puro y destrozarme aún más.

¿De qué sirve que siga decodificando?

Si mi cabeza sigue en aquella sintonía mortal.

Quiero leerlos. Sé que están ahí. Díganme algo. Que, aunque sea, disfrutan este espectáculo que es mi cabeza llena de delirios. 

Algún día me voy a arrancar el corazón y ya va a ser tarde.