
altibajos extremistas me elevan y me derrumban.
Senderos de árboles frondosos la rodean,
Calmando su sed con un mar de turbio azulea.
De la Tierra nacieron enormes escaleras,
Con peldaños hechos de filosas piedras,
¿Cómo puede mi alma estar en calma?
Si mis pies en esos peldaños se desangran.
En el cielo mi nombre no es bienvenido,
¿Y qué? Si todavía del infierno no me he ido.
Aunque mantenga un poco de positivismo,
Yo sé que mi vida siempre estará al borde del abismo.