martes, 10 de septiembre de 2013

)(




El aire se siente puro,
Las almas hablan a través del viento.
Quiero destrozar aquel muro,
Desgarrar su útero ceniciento.

Se regeneran mis apéndices,
Algún día tomaré vuelo.
En el nido sólo quedan lombrices,
Haya paz en su desconsuelo.

Todas sus voces quedarán en mi recuerdo,
Sin lagrimas ni sonrisas.
Renazco del ardiente fuego,
Refugiándome en caricias.

No voy a olvidar, no hay que temer,
No necesito más palabras.
Es hora de crecer, de querer,
Dejando del dolor, sólo las brasas. 

En un archivo quedará mi nombre estacionado,
Aquel homúnculo por siempre incomprendido.
De la peste y el calvario esquejado,
En las penumbras concebido. 

Tragaré la espuma de las nubes,
Cantaré viejos rituales.
Descansaré sobre las cumbres,
Y soñaré con carnavales.

He pagado todo, incluso deudas ajenas,
He escapado de la alienación.
Nueva sangre recorre mis venas,
Ya es suficiente para mi corazón.

Adiós.


No hay comentarios:

Publicar un comentario