Hoy mi alma se halla encantada,
ardiendo entre mis costillas.
Baja a mi estómago
y sube a mi garganta,
esa es la definición de estar vivo.
Inhalo humo, exhalo desesperación,
mi cuerpo yace quieto, pero
mi aorta succiona sangre haciéndola danzar en mi interior.
El reflejo se ha apaciguado, ya no siento aquel puñal.
Soy libre de mi propia prisión,
pero lo más importante: soy consciente de todo aquello.
Quiero seguir, quiero observar,
todos los detalles de los detalles.
Quiero admirar, quiero soñar,
quiero sanar y disfrutar.

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