jueves, 21 de diciembre de 2017

Nada.

La canilla gotea al compás de la aguja del reloj,
el viento recorre la casa sin obstáculos,
mi estómago cruje y se ahoga en ácidos,
los números en el calendario no dejan de cambiar.

Dudo de estas fabricaciones de sentimientos que produce mi cerebro,
dudo de los hechos, de los factores, de los parámetros,
dudo de si la puerta va a volver a golpearse por las mañanas...
y por las tardes...

El dolor es fisiológico, lo siento en el cuerpo, por todas partes.