Él abrió los ojos de mi alma,
me despojó de mis armas,desenterró viejas sonrisas,
creó nuevas perspectivas.
Diluyó amarguras,
construyó nuevos cimientos,
proveyó nuevas curas
para los viejos venenos.
Me regaló un nuevo espejo
totalmente opuesto al viejo,
sembró sentimientos,
despertó mi cerebro somnoliento.
Donde yacieron aguas turbias,
se instalaron felices recuerdos,
cuando sólo creía en la injusticia
y envidiaba a los muertos.
Mi corazón palpitó como nunca,
mi pesimismo aulló su renuncia,
Los colores resucitaron
y mil coros recitaron.
Mi esencia resurgió de las profundidades,
cual Sol en día nublado,
la felicidad en la cumbre de la pirámide,
se ocultó el desierto desolado.
Todo logró invertirse de la mejor forma,
sentí en mi cabeza una merecida corona,
reina de todo aquello que luego perdí,
por aquel ser vil que siempre fui.
Un día se puede tenerlo todo y al otro día nada,
el otoño se llevó más cosas que las hojas de los árboles,
si tan sólo el viento me susurrara las palabras adecuadas...
y volteara devolviéndole la vida, endulzándome.
Es siniestro el sentido del humor de la vida,
aunque así sólo aprendemos a seguirla.
Uno tiene que tener cuidado de actuar,
las consecuencias no se pueden evitar.
Sin embargo, agradezco haber vivido esto,
le sentí el gusto al vivir,
aunque su final haya sido funesto,
no hay razón para no seguir.
Amo haber amado,
amo haber tenido a un hombre excelente.
Ahora ya es pasado,
y ya no vale de los errores ser consciente.
Aprendí a quererme,
aprendí a valorarme,
aprendí a amar,
aprendí a abandonar.

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