domingo, 6 de julio de 2014

Cenizas de algo que fue hermoso.



Es difícil tener que aceptar que no soy tu ideal.
Más cuando te amé, luché y lloré cada momento de amor.
Me refugié en la mentira para creer que seguía siendo feliz.
Quise cambiar cada pizca de mi ser para ser aceptada.

Escribo esto con un nudo en la garganta,
con millones de palabras que no puedo expresar.
Con el más profundo dolor,
y la melancolía de ser como soy.

El amor es hermoso, me pregunto si existirá aquel que sea eterno.
Quería ser la elegida, y todavía lo sigo eligiendo.
Quisiera que salieras de mi cabeza por sólo un momento.

Tu indiferencia me lastima, me hierve la sangre.
No me entra en la cabeza tus deseos y tus compromisos.
No fuiste ni sos perfecto,
pero en mi mundo sí lo sos.

Cometí tantos errores... 
Que sólo yo sé cuánto me arrepiento,
porque daría lo que fuera para volver en el tiempo
y no cometerlos...

Será que no soy especial,
que no puedo completar tus vacíos.
Y vos sí lo hiciste...
Eso es lo que más me duele, haberte conocido.


Y pasa el tiempo... y mi amor fue disminuyendo,
pero no desaparece, no entiendo por qué.
Y cada vez que me encuentro con mi mente,
una y otra vez vuelve el deseo de tenerte.

A veces quiero creer que no tenes sentimientos,
para así consolarme de que no puedo enamorar a una piedra.

Ojalá jamás hubiera ido aquel día....
Ojalá jamás hubieras despertado a mi corazón.


Me desnudé completamente,
y en vez de sentir que era hermosa, sentí que era vulnerable.

Tratando de racionalizar esto a lo que le llamo amor,
supongo que es que jamás llegué a conocerte de verdad.
Tu silencio guarda miles y miles de secretos que no fui capaz de destapar.
Me siento frustrada por ello, me siento impotente.

Demostrar nunca fue mi fuerte,
pero cada día anhelaba que me dijeras todo... todo.
Nunca quise presionarte,
pero me di cuenta que ni vos te conocés.

¿Te querés?

Yo puedo decir que a pesar de todos los disgustos,
me quiero.
Porque quiero ser feliz y llegar a mis metas,
pero vos no estás seguro de nada.

La nada misma es lo que llena aquel vacío,
y eso es una redundancia que puede que te complete sólo por un tiempo.

En fin, es la misma historia de todos los corazones rotos.
Su desenlace no es más que la incertidumbre y un recuerdo.

No sé si mañana voy a seguir viva, 
y realmente quiero vivir el momento.
Ya no sé qué es el futuro,
sólo sé que voy a seguir soñando con el mañana,
esperando realizar cosas que me hagan feliz.
Así al menos cuando muera, puedo decir que disfruté la vida a mi manera.

Aunque me hubiera gustado compartirla con vos...

Creo que esto es un adiós,
ya de nada sirve todo el esfuerzo que estoy poniendo en recuperarte.
Sólo estoy perdiendo mi tiempo con un vano deseo.
No todo es posible.
Y lo importante es saber cuándo terminar aquello que no tiene remedio.
Pero estoy orgullosa de decir que al menos lo intenté,
porque no me doy por vencida fácilmente.
Sin embargo, las guerras sin sentido sólo producen desgaste.

Tengo esperanza en mí, aunque hoy me duela decirte adiós,
que voy a encontrar aquella mitad que creí que eras vos.

Yo aprendí mucho con todo esto,
y espero haberte hecho aprender algo también.

Lo único que lamento de haberte conocido...
es no haber sido correspondida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario