miércoles, 23 de febrero de 2011

Un sin fin de cosas.




Estas cicatrices en mis manos…
Eternos recuerdos para no permitir un libre desierto de paz.
Sonrisas y risas para hacer más invisible mi pesadez, mi pocas ganas… de seguir.
Un llanto ahogado, miles de dolores encarnados.
Un camino largo, un infinito desolado.
Lágrimas de azúcar azul…
Consciencia torturada, despojada de armonía.
Y mi consuelo se basó en que el cielo lloró un día entero por tu ausencia.
Pero sigo pisando tierra mojada,
Caminando en círculos en una esfera que me clava los ojos.
Miedo, locura, misterio, interés…
No soy quien creés.
Un agujero negro, succiona esta vida, haciéndola añicos.
Cabellos bailan sin ritmo sobre un rostro tierno…
Soy un espejismo…
¿Dónde te fuiste?
Dejame irme con vos.
La realidad ata mi garganta…
No estoy acá ni allá… estoy en otro túnel.
Mi mente tiene otra forma… está enredada.
Una tela-araña de hierro aprisiona cada partícula de mi ser.
Con una motivación subatómica, hieles que agujerearon mi bomba que pronto detonó.
Un ente deaumbulante, sin espíritu… vacía.
Triste flor sin pétalos… triste pájaro sin alas.
Esta dimensión que me tiene prisionera.
Una gota de sudor frío… un viento húmedo y pesado.
Hierva calcinada por el Sol,
Un caracol… que se esconde en su caparazón.
Y como todo cobarde, espera la salvación.
Que caiga por coincidencia…
Excremento sin sabor, un aroma a putrefacción.
Una vida sin dolor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario