Derrama lágrimas de fuego desconsolado por la verdad.
Su frontispicio tan sagrado y precioso,
Pero su interior es tan melancólico y azaroso...
Quisiera sostenerte y calmar tu dolor,
Pero creo estar peor que vos.
Unas tinieblas laberínticas nos inundan,
Y los hechos del ayer me perturban.
Cayendo de un agujero infinito de tu mano,
¿Dónde está el final, mi querido hermano?
Me consume una oscuridad infernal,
Que me hiela el alma con furia invernal.
No quiero perderte en mi locura,
Quiero creer que puedo tener un poco de cordura.
Necesito hablarte, te añoro demasiado,
Tanto que mi corazón al dolor se ha acostumbrado.
Te extraño...
Demasiado...
No hay comentarios:
Publicar un comentario