sábado, 9 de marzo de 2019

El Círculo del Inconsciente.



Volví al averno. Acá estoy para mantenerlos al tanto. 
Es curiosa esa sensación que tengo del gancho que me despedaza las tripas,
cumpliendo una función de ancla, clavándome en lo más bajo que se puede caer.

Mis sueños me torturan noche tras noche, día tras día. 
Siento que me envían mensajes a través de ellos, me lastiman, me perturban.
"Nos vemos a fin de año".
¿Qué se supone que haga con eso? Recién estamos al 3er mes de este año, no sé quién voy a ser cuando los meses sigan transcurriendo. 
Todo este último tiempo estuve despedazando ilusiones y creencias,
dándome en la cara con el espejo de la realidad.
Creí tantas cosas sobre mí, y estaba en lo incorrecto.
Ni siquiera puedo decir que soy sincera conmigo misma.

Hasta en mis sueños no soy la protagonista, soy una constante burla a mí misma.
Siento que el inconsciente me está manejando la vida.
Tan así, que depende de él mis fuerzas para afrontar el día a día.
Sigo sollozando por viejos recuerdos, por dimensiones paralelas.
Estoy completamente rota y no puedo despegar de mí, la idea de que tiene que existir un héroe en esta historia.

Cada rincón del laberinto se está haciendo, cada vez más, evidente, esperado.
No hay factor sorpresa, me estoy desnudando por completo.
El problema es que esa desnudez es burda, he destapado cada misterio.
Soy solo una niña con miedos...

Sigo pensando en él. En toda esa mierda. 
En mi corazón roto, en mis ilusiones hechas añicos...
Sigo insistiendo en mi cuento de hadas que no es más que un cuento del horror.
Ya no soy más la princesa, reclusa y en la espera de su servidor.

Realmente estoy preguntándome si todo este psicoanálisis fue en vano. Porque no paro de verme tan simple y estúpida. Aunque dudo de que haya un mejor camino que este, pues estaba perdiéndome en ese torrente de delirios. 
Sigo haciéndolo de cierta forma.

A veces quisiera no tener que dormir, sólo para evitar esos sueños que me apuñalan con cizaña.
No lo estoy reprimiendo, ¡NO LO ESTOY REPRIMIENDO! 
Pero siguen, siguen y siguen. Ya creo que no van a parar hasta que no pierda la entereza y me tenga que humillar una vez más.

Claro, pareciera eso. Estuve resistiéndome a mis deseos e impulsos, porque tengo amor propio.
No me quiero ver, una vez más, enmarañada en dolor. Sin embargo, no haciéndolo, estoy igual.
Es como si quisiera rasgarme el poco amor que tengo, envenenar todo sentimiento puro y destrozarme aún más.

¿De qué sirve que siga decodificando?

Si mi cabeza sigue en aquella sintonía mortal.

Quiero leerlos. Sé que están ahí. Díganme algo. Que, aunque sea, disfrutan este espectáculo que es mi cabeza llena de delirios. 

Algún día me voy a arrancar el corazón y ya va a ser tarde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario