
Qué amargo es el sabor de la verdad. Qué desesperante es la indiferencia...
Saber que estás ahí pero no estás.
Que tu corazón late pero nadie lo oye.
¿Cuántas baldosas hay que pisar para llegar al final?
Oigo el viento enojado golpeando las paredes de tu cráneo.
Perdón, perdón por haber pateado con odio tu útero.
Enojada antes de convertirme en persona...
¿Desde cuándo soy una persona?
Más bien soy un árbol mamífero, un humanoide, un ente.
¿Cuándo me voy a cansar totalmente de repetir una y otra vez: "¡QUÉ ESTÚPIDO QUE ES!" ?
¿Cuándo voy a dejar de recordar mi ausencia de consciencia y dejarme fluir?
Maldigo el día en el que naciste, vos, vos y todos ustedes.
Ayer te quise y hoy ya no... Qué repentina es mi oscilación de amor a odio.
Pero no te imaginás lo costoso y casi imposible que es hacerlo a la inversa.
Hay bastardos que no se merecen que me retuerza.
Necesito renacer... Renacer en mí misma y con vos dentro mío.
No te sientas solo, yo estoy acá, para compartir este caos.
Únicos y enfermos, especímenes y metamorfos.
Quiero destrozar esa nariz, aunque me tenga que evaporar todos los huesos del puño.
Inocencia... No quiero desilusionarte pero los cuentos de hadas no existen, pequeña.
Aún no has mordido la manzana del pecado, el veneno de éxtasis.
Y cuando madures como una pera, ya que tu nariz es asquerosa, vas a comprender y poder ver todas esas mentiras que te hicieron creer la princesa Rapunzel (aunque lleves una peluca).
¡Qué horror! ¡Qué horror!
¡Maldita muñeca de porcelana deforme!
Asco y pena me das... Aunque no deberías existir.
Yo en cambio, estoy arrepentida, no de dejarlo ir, sino del asco que me doy por haberlo recibido.
A veces soy buena "persona" y es ahí cuando me tuercen el brazo.
Pero no, mi amor. Ya no más.
¡Cuántas cosas rondan por mi cabeza!
Y ¡Cuántas cosas harán rodar mi cabeza!
Hasta que la muerte nos separe... Amada y odiada consciencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario