
Y todos aquellos átomos y moléculas que te pertenecían.
¿Dónde están?
El fuego desintegró tu constitución,
de las cenizas a las cenizas, del polvo al polvo.
¿Dónde se hallan las respuestas a las eternas preguntas?
¿Dónde empieza y termina la realidad?
Mi interior se encuentra rasgado, herido y sin remedio.
¿Qué es justo y qué es necesario?
¿Dónde empieza y dónde termina la vida?
No me pregunto dónde estás.
No me pregunto cómo sería si estuvieras acá.
Me pregunto por qué no estás acá.
Por qué la vida es tan destructiva y melancólica.
El silencio y el dolor son compañeros de este caos.
Existías, eras físicamente real y te convertiste en un recuerdo.
¿Por qué tengo que vivir con tu recuerdo?
¿Por qué no puedo vivir con tu presencia?
¿Es que a caso no hay justicia?
Tanto sufrimiento y ni una pizca de consuelo.
Tanto veneno que no tiene antídoto.
Me arrancaron el corazón y a cambio solo me dieron un recuerdo.
Un recuerdo que me arde en la garganta,
me lastima y me acuchilla las sienes.
¿Quién fue?
¿Por qué tengo que vivir extrañándote?
¿Por qué me impidieron tenerte a mi lado para hacerme la vida feliz?
Te extraño tanto, que se me desgarran las entrañas de tan solo pensarlo.
Te extraño tanto, que soy capaz de matarme para estar a tu lado.
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