
Pero ya no se siente ella, cuando se ve en el espejo.
Desea tener un reflejo de su interior,
Para saber quién es, qué es lo que se perdió.
Con el tiempo comenzó a ocultar su corazón,
Cada vez más profundo, desvaneciendo su latida canción.
Con ardiente locura pretendió canibalizar su estómago,
Dándole a los ácidos el poder de destruir su más importante órgano.
De todos modos su cuerpo no cedió... Es su mente contra ella misma,
Lo único que logró fue la gran consecuencia de volverse fría y escurridiza.
Por lo tanto, echa culpas a sus vivencias,
Necesita desquitarse, calmar su consciencia.
Pero no hay tiempo para lamentos que de nada sirven,
El estómago empuja a su corazón... Su propio cuerpo quiere que lo vomite.
Quizás deshaciéndose del viejo,
Alguien pueda regalarle uno nuevo.
Aunque ese hueco haya quedado putrefacto,
No hay amor que no pueda desinfectar ese pozo nefasto.
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