Llevo una enorme mochila donde tengo todas mis cosas.
Espero que algún día esta mochila explote.
No importa, la columna ya la tengo rota.
Y todavía tengo aunque sea un gramo de esperanza y no la pienso compartir.
El cerebro ya no me van a pudrir.
Porque conseguí la fórmula del repelente.
Y mis palabras ya no van a ser en vano.
Que si los sordos no quieren curarse, no es mi problema.
Y cuando yo creo que es mi problema me desordenan la mente,
La convierten en un caos donde no me encuentro ni a mí misma.
Hoy decidí, arrastrarme por mí.
Y si algún día camino erguida no voy a volver a arrastrarme,
Ni por vos ni por nadie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario